22 marzo, 2011

10

La boca se me baña en sangre, tratando de callar lo que mis desesperados pensamientos no pueden ocultar.
Se aborbotonan para salir, es inevitable mantenerlos dentro cada uno con una fuerza propia, se libera y el aire  queda impregnado con el sabor que cada una pose, puedo saborear la amargura de unas y la dulzura de otras la pureza y la maldad.
Todo fluye nada se detiene el mar de palabras que se dispersa a mi alrededor. Lo que antes sentía que me presionaba, ahora simplemente ya no lo siento, ya no existe.

No hay comentarios:

Publicar un comentario